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World Trade Center Asunción by FORMA

Es una de las cabezas visibles del desarrollo inmobiliario de la nueva zona hotelera y financiera de Asunción, aunque su visión se extiende más allá de la construcción para revelar el modelo de país que desea impulsar. Esta es la clave del World Trade Center Asunción para Víctor González Acosta.

Apenas se sienta, dice que sólo tiene diez minutos para la entrevista. Diez minutos que duran una hora y media, en la que el arquitecto Víctor González Acosta habla sobre la importancia de la seducción y la percepción en el proceso de toma de decisiones de las personas, sobre el World Business Forum de Buenos Aires al que asiste todos los años para empaparse de las últimas tendencias en negocios —«no tengo tiempo para leer, así absorbo todo de una vez», admite—, sobre las oportunidades actuales que Paraguay no puede darse el lujo de desperdiciar y, por supuesto, sobre el último proyecto que encabeza, el World Trade Center Asunción.

—Si bien se podría haber hecho un proyecto similar al WTC en términos de construcción, ¿qué aporta el hecho de que el proyecto esté adherido a la Asociación de World Trade Centers a nivel mundial?
La Asociación de World Trade Centers  fue creada para remontar las barreras ideológicas, políticas, raciales y religiosas a través del comercio. Al funcionar como una red mundial, conecta a empresarios y emprendedores del mundo entero. Ahora, gracias a este proyecto, Paraguay va a estar presente en esta red mundial del comercio.

Tomemos un caso concreto: Paraguay no mantiene relaciones diplomáticas o comerciales con China. Pero en China hay tres World Trade Centers, lo que significa que al ingresar Paraguay a esta red, vamos a poder forjar relaciones comerciales con una de las economías más poderosas del mundo. O el grupo europeo que nos llamó de España diciendo «queremos reunirnos con ustedes, nos enteramos que firmaron con World Trade Center». Gracias al World Trade Center Barcelona, este grupo se entera de lo que estamos haciendo aquí e inmediatamente nos contacta para explorar posibilidades de negocio.

El WTC está en 395 ciudades de 95 países y hay aproximadamente un millón de empresas asociadas a la marca. Desde el momento en que firmamos el acuerdo, nuestro país apareció en la lista de correo de un millón de empresas alrededor del mundo. Aparecimos en el mapa y se nos abrieron las puertas.

—Lo que significa que el valor del WTC Asunción está en la marca más que en el ladrillo, en el lema de la Asociación WTC, «Prosperity through trade»…
Totalmente. Es la declaración de principios, la misión: alentar el desarrollo de los países mediante el comercio, generando empleo y, por ende, mejores condiciones de vida para sus ciudadanos. Esto es lo que me mueve de verdad, no los ladrillos. Cuando la gente habla de sumas de dinero o metros cuadrados, no está tomando en cuenta la dimensión mayor, el futuro. A mi lo que verdaderamente me estimula, es la incorporación de esta herramienta a nuestro país; un país pequeño, mediterráneo, aislado, desconocido. Paraguay necesita herramientas como el WTC para abrirse hacia el mundo y hacer que su mercado sea el mundo. Un país pequeño como el nuestro no tiene otra opción más que crecer hacia afuera, porque este es un mercado muy pequeño.

La cantidad de inversionistas que llegan a Capitalis  ha ido aumentando conforme hemos ido concretando proyectos. Primero el Sheraton, luego el Eje Corporativo y ahora el WTC Asunción. Si con el hotel fueron cinco y con el eje fueron diez, con el WTC son cien.

Es la coyuntura la que nos permite hoy pensar y tener la posibilidad de crecer. La coyuntura de los países emergentes, India, China, el Pacífico completo, Brasil, consumiendo y nosotros produciendo lo que ellos consumen. Actualmente gozamos de un viento de cola; nosotros somos un país pequeño, no tenemos la capacidad de generar las condiciones de crecimiento únicamente por nuestra cuenta. Esta coyuntura favorable tendrá doce, quince años más, hasta ahí. Y si nosotros no la aprovechamos, nos va a pasar lo que ocurrió con Itaipú: la bonanza terminará y seguiremos tan pobres como antes.

—Estos proyectos de gran envergadura requieren de un desarrollo de la infraestructura urbana, materia en la que Asunción está rezagada. ¿Cómo presionan proyectos como el WTC hacia un aggiornamiento de la infraestructura urbana?

Ante circunstancias como estas, hay dos caminos. Yo, desarrollador, puedo esperar que estén alineadas todas las condiciones, y recién entonces lanzarme, pero así no voy a lograr hacer nada porque las condiciones nunca están del todo dadas. O puedo forzar el cambio con las acciones, que es lo que estamos haciendo.

Pedimos una reunión al plenario de la actual Junta Municipal y les dijimos claramente que esta ciudad es insostenible si no se revisan las pautas del Plan Regulador. Se lo mostramos con números: Asunción es la única ciudad de este país que decrece, y ¿por qué?, porque no hay una política de incentivo al crecimiento. Hay cuestiones absurdas: sobre una misma avenida, una vereda tiene límite de altura para edificios y la de enfrente no, o hay edificios que no tienen la cantidad adecuada de estacionamiento y su movimiento genera tráfico y caos vehicular.

Estoy seguro de que somos nosotros, los ciudadanos, quienes vamos a cambiar los modelos de gobierno. No son los gobiernos los que van a cambiar a los ciudadanos. Para ello necesitamos una ciudadanía más presente, no tan ausente. Necesitamos una ciudadanía que incida más en políticas públicas.

Y no sólo a nivel ciudad sino a nivel país. Debemos modernizar nuestro aeropuerto, concesionar la hidrovía, concesionar las autopistas, las carreteras; eso es lo que nosotros esperamos del Estado. Los ciudadanos estamos obligados a presionar y a incidir en las políticas públicas. Por eso me ven en el diario pidiendo, llorando, protestando, reclamando, porque si no lo hacemos, no vamos a aprovechar al máximo las oportunidades que se nos están presentando.

 

«Esta coyuntura favorable tendrá doce, quince años más, hasta ahí. Y si nosotros no la aprovechamos, nos va a pasar lo que ocurrió con Itaipú: la bonanza terminará y seguiremos tan pobres como antes»

 

—Volviendo al WTC, ¿cómo se manejan los requerimientos de tantos usuarios en el proceso de diseño y construcción?
Empezamos a hacer un relevamiento de interesados y fuimos modificando el proyecto sobre la marcha. Comenzamos con una idea y terminamos haciendo un business center por la demanda de oficinas: ¡80.000 m2!

Así como están las cosas vamos a tener espacio de 100 y de 500 m2 divisibles en cuatro. Son plantas libres, tecnológica y funcionalmente libres, de tal modo que uno las pueda dividir como quiera.

Estamos implementando un modelo de total libertad, para que el usuario pueda personalizar el espacio según sus propias necesidades. Si ponemos alfombra, por ejemplo, ocurre que viene una empresa con una determinada paleta de colores que no va con la alfombra y hay que sacarla para poner otra, eso ocasionando un gasto superfluo.

—¿Qué aporta al proyecto contar con la certificación LEED ?
Como tengo la oportunidad, me interesa generar una impronta en el tema de la certificación ambiental. Es una iniciativa propia, ya que en nuestro país no existen estímulos institucionales para tomar en cuenta lo ambiental. Aquí lo hicimos al revés: fuimos a la seam (Secretaría del Medio Ambiente) y les pedimos que nos acompañaran en este proceso. Queremos manejarnos con la certificación en todos los procesos que nuestra capacidad nos permita, desde el diseño hasta el mantenimiento, pasando por la construcción.